Somos una familia y una escuela de artes y oficios
Somos una familia y una escuela de artes y oficios que acompaña a jóvenes mujeres que crecieron sin el respaldo de una familia o en comunidades donde las oportunidades son escasas. Sabemos que transformar una vida requiere tiempo; por eso nuestro programa está diseñado para que cada joven permanezca con nosotros al menos cuatro años, un periodo que les permite echar raíces, descubrir sus capacidades y prepararse para una vida independiente.
Durante ese camino encuentran aquello que toda persona merece para construir su futuro: un hogar seguro, una comunidad que las impulsa, educación, un oficio y el acompañamiento cercano de quienes creen en ellas.
Aquí aprenden haciendo. Cultivan la tierra, hornean pan de masa madre, diseñan textiles, trabajan el telar, elaboran cosmética natural, transforman la madera y el metal, modelan el barro y desarrollan habilidades que les permitirán emprender, generar ingresos y construir una vida con autonomía. Porque un oficio no solo abre puertas al trabajo; también fortalece la confianza, la dignidad y la libertad.
Al mismo tiempo, las acompañamos en su formación académica. Regularizamos sus estudios para que concluyan la preparatoria y cuenten con bases sólidas para continuar, si así lo desean, una carrera técnica o universitaria. Queremos que ninguna joven tenga que renunciar a sus sueños por falta de oportunidades o de preparación.
Sin embargo, la transformación más profunda ocurre en la vida cotidiana. Entre una comida compartida, el trabajo en equipo, los libros, el arte y la convivencia diaria, cada joven encuentra un lugar donde es escuchada, valorada y querida. Poco a poco descubre que su historia no determina su futuro.
Es difícil imaginar un camino diferente cuando nunca se ha conocido. Por eso primero abrimos una ventana a nuevas posibilidades y después caminamos junto a ellas para convertir esos sueños en realidad.
Valle las Nubes no es solo un lugar donde vivir ni únicamente una escuela. Es un hogar donde se reconstruye la confianza, una comunidad donde se aprende a pertenecer y un espacio donde cada joven descubre que, con sus propias manos, puede construir la vida que desea.

¿Por qué existe
Valle las Nubes?
Porque cumplir 18 años no debería significar quedarse sin hogar, sin apoyo y sin oportunidades.
En México y en muchos otros países, miles de jóvenes que crecieron en casas hogar deben enfrentar la vida adulta de manera abrupta al alcanzar la mayoría de edad. De un día para otro, se espera que sean capaces de sostenerse por sí mismos, aun cuando muchos no han tenido acceso a una educación completa, una red de apoyo o las herramientas necesarias para construir un proyecto de vida.

La familia
Valle las nubes
Valle las Nubes está formado por muchas personas, pero el centro de todo, son nuestras jóvenes.
Ellas son la razón de ser de este centro.
Llegan a partir de los 15 años provenientes de casas hogar o de comunidades rurales con acceso limitado a oportunidades. Cada una trae consigo una historia única, sueños por descubrir y un enorme potencial por desarrollar. Son, en muchos sentidos, las hijas de esta gran familia.
A su alrededor se teje una red de personas que las acompañan, guían y animan a crecer.
Como en toda familia, cada integrante cumple un papel importante.
Están quienes dieron vida a este sueño y continúan cuidándolo; quienes enseñan con paciencia y generosidad; quienes apoyan con recursos para que el proyecto siga creciendo; y organizaciones amigas que caminan a nuestro lado creyendo en la misma visión.
Juntos construimos un espacio donde cada joven puede encontrar un hogar, desarrollar sus talentos, fortalecer su educación y prepararse para una vida independiente.
Porque cuando una joven encuentra oportunidades, acompañamiento y confianza, no solo transforma su propia historia: también transforma la de las personas que la rodean.

Creemos que los ciclos pueden romperse
Con frecuencia, la falta de apoyo, educación y redes de acompañamiento provoca que los mismos patrones de vulnerabilidad se repitan una y otra vez.
Las estadísticas muestran que las personas que crecen en contextos de abandono, pobreza o exclusión tienen mayores probabilidades de abandonar sus estudios, acceder a empleos precarios, enfrentar problemas de salud y reproducir ciclos de dependencia económica y vulnerabilidad social.
Pero nosotros creemos que el futuro no está escrito.
Creemos que una joven no debe ser definida por las circunstancias que la rodearon durante su infancia. Creemos que cuando una persona encuentra acompañamiento, formación, estabilidad y oportunidades reales para desarrollarse, puede cambiar el rumbo de su propia historia.
Eso es lo que nos mueve cada día.
No trabajamos únicamente para que nuestras jóvenes aprendan un oficio o concluyan sus estudios. Trabajamos para que descubran sus capacidades, recuperen la confianza en sí mismas y comprendan que tienen el poder de tomar decisiones diferentes a las que parecían destinadas a repetir.
Porque cuando una joven rompe un ciclo de vulnerabilidad, no transforma únicamente su vida. También cambia la historia de las generaciones que vendrán después de ella.
Y esa transformación tiene el poder de impactar familias, comunidades y sociedades enteras.


Hacia una cultura de familias por elección
Creemos que toda persona necesita sentirse parte de algo más grande que ella misma. Por eso soñamos con una cultura donde las jóvenes puedan encontrar no solo oportunidades para estudiar y trabajar, sino también vínculos significativos que les brinden compañía, orientación y afecto.
Aspiramos a impulsar modelos de familias por elección (familias temporales), donde personas, parejas, familias u organizaciones decidan compartir una parte de su vida con una o unas jovenes, acompañándola mientras fortalece su autonomía y construye su propio camino.
Porque la independencia no significa caminar sola. Significa tener la confianza, las herramientas y el apoyo necesarios para desplegar las alas y volar por cuenta propia.
Soñamos con que ninguna joven que egresa de una casa hogar o de una comunidad vulnerable tenga que enfrentarse sola al mundo. Que encuentre puertas abiertas, mesas compartidas y personas dispuestas a recordarle que pertenece, que es valiosa y que siempre habrá un lugar donde será bienvenida.
Mientras construyen su entorno, construyen confianza
En Valle las Nubes aprendemos haciendo.
Las jóvenes no solo adquieren conocimientos y oficios; también participan en la construcción de los espacios que habitan. Levantan invernaderos, crean mobiliario, mejoran talleres y transforman el lugar que llaman hogar.
A lo largo de cuatro años (que es el tiempo mínimo que nos gustaría que permanezcan) se preparan académica y técnicamente para la vida adulta, desarrollando habilidades que les permitirán emprender, trabajar o continuar sus estudios.
Creemos que construir algo con las propias manos transforma la manera de verlo. Por eso, mientras construyen su entorno, también construyen confianza, pertenencia y la certeza de que son capaces de crear el futuro que imaginan.

NUESTROS PILARES
Todo árbol necesita raíces fuertes para crecer.
En Valle las Nubes acompañamos a nuestras jóvenes a construir esas raíces a través de cuatro pilares que dan forma a la vida en comunidad.
Son los valores y experiencias que las ayudan a descubrir quiénes son, desarrollar sus talentos disfrutar el presente y prepararse para el futuro

Un hogar para crecer
Amor, acompañamiento, pertenencia y comunidad

Dar y recibir
Cuidado del entorno, conexión con la naturaleza y compromiso con la comunidad

Aprender haciendo
Regularización académica, oficios y salud

Autonomía e independencia
Administración de recursos, finanzas personales y preparación para una vida independiente

CONTÁCTANOS
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Valle las Nubes | San Miguel de Allende, Guanajuato, Mexico, 37883
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